OLGA PRIETO - OLGA PRIETO JOYAS
Otra mujer valiente, que decidió cambiar el camino establecido y seguir la estela de su gran pasión, las joyas.
Hablamos de nuestra querida Olga Prieto (@olgaprietojoyas).

Olga es Olga Prieto, sus joyas son el reflejo de su personalidad, su especial manera de interpretar el mundo a través del trabajo hecho a mano y las piedras preciosas.
Su showroom/tienda, situada en Jorge Juan 37 donde nos recibe es un mundo aparte, rodeado de arte y objetos originales, sus joyas se mimetizan a la perfección con el entorno, éstas sencillamente fluyen.
Hola Olga, ¡Qué ilusión verte! millones de gracias por recibirnos en tu showroom, todo aquí es tan bonito...
Gracias a ti, ¡sí! tenía muchas ganas de verte, con tanto viaje es difícil quedar. Mi showroom me encanta, ¡cómo no me va a gustar si es mi casa! (risas). Siempre me ha gustado tener piezas de joyería como si fueran objetos de decoración, que las piezas convivan con libros, arte, las rodeo de cosas bonitas coleccionadas a lo largo de los años. Mis joyas cuentan mi historia, de donde vengo, lo que amo, lo que me inspira y lo que soy.

Olga, si empezamos por el principio, ¿qué te llevó a crear tu marca de joyería?
¡La vida misma! (risas). Estudié farmacia, nada que ver con esto, y en 2002 me mudé a Caracas por amor y después a México donde descubro un mundo fascinante, lleno de energía, luz, color, pero sobretodo de artesanía, y me doy cuenta de lo bonito que es lo único, lo que no tiene molde.
Conocí a un artesano en uno de los barrios más bonitos de la ciudad y me enamoré de sus piezas, sin embargo pensaba que les faltaba o les sobraba algo… un día me atrevo y voy a su taller, empezamos a trabajar juntos, primero haciendo piezas para mí y muy pronto, al ver el éxito que tenían decido aventurarme en este maravilloso mundo de la joyería, y convertir esa pasión en un negocio. Hoy día, casi 20 años después, seguimos trabajando juntos.
¿De qué te diste cuenta?
Descubrí que era completamente feliz haciendo joyas, que me apasionaban las piezas únicas, las que no tienen molde. En México, en cada esquina, en cada calle se pueden ver un artesano haciendo una pieza única. Mis joyas se inspiran en las piedras, empecé a viajar en busca de ellas. Me gustan muchas, las busco irregulares, de gran tamaño, una de las primeras que trabajé fue la obsidiana, un cristal volcánico mexicano maravilloso que protagoniza una de mis piezas más emblemáticas, El collar Vulcano.
¿Cuándo creaste la marca, qué querías conseguir?
Convertir mi pasión por las joyas y el trabajo hecho a mano en México en valor, llevarlo conmigo a todas partes, hacer que ese saber hacer heredado de muchas generaciones tan bonito no se pierda. Empecé a crear la marca, el logo,… di el salto a ferias nacionales primero, Ciudad de México y Guadalajara, pero también internacionales Nueva York, Berlín, París…Y me di cuenta de que mis piezas tenían una gran acogida.
Empecé a vender en tiendas especiales en Hoteles boutique, galerías, joyerías, y aunque tentador, no he tenido hasta ahora un punto de venta propio. Siempre me digo que mis piezas son para siempre, bien cuidadas duran toda la vida. Aún hoy me emociona cuando vienen clientas a verme con creaciones mías de 2004/2005 diciéndome que no se las quitan, que están como el primer día y que les encantan. Me llena de satisfacción.

¿Algún punto de inflexión en tu negocio?
Fui mama de tres niños en tres años sin mi familia cerca, y fue muy duro. Ya no podía seguir un ritmo tan loco de ferias, viajes… sin descuidarlos. Me replanteé las cosas, reduje los viajes y monté el showroom en casa. No podía olvidar que mi realidad ahora era otra, éramos Olga Prieto + 3 personitas más que debía cuidar.
¿Cuál es el balance después de todos estos años? Casi 20 años…
En mi vida, es difícil separar lo profesional y lo personal, se entremezclan constantemente. Así que a nivel personal yo diría que ha sido duro, emprender con 3 hijos fuera de mi país, hay que vivirlo. Pero al mismo tiempo ha sido una experiencia increíble, de familia, también la gente que he conocido, todo lo que he vivido, los momentos mágicos de empezar algo nuevo que te apasiona y verlo crecer, todas las experiencias que te van marcando… Puedo decir que tengo el corazón y el alma llenas.
Y más profesionalmente, creo que ahora me tomaría las cosas con más tranquilidad, pero claro, eso se aprende con los años. Pero en general el balance no puede ser más positivo y satisfactorio.
¿Alguna persona clave que te ayudó siempre?
Sin duda mis amigas generosas, las que han vivido conmigo y se han convertido en mi familia. Me han apoyado siempre, dejado su hombro para llorar y también su tiempo para reír. Mi madre también muchísimo viniendo a México a ayudar cada vez que le he necesitado. Ellas tienen mucho que ver con el éxito de Olga Prieto.

¿Cuál es el consejo que darías a alguien que no se atreve a lanzarse?
Sal de tu zona de confort y ATRÉVETE en la vida muchas oportunidades te llevan a otras que no esperabas. Hay que pensarlo bien, buscar el momento y hacer números, si son cero numéricas como yo (risas) que te ayude alguien, pero esto hay que verlo. Entender que va a ser muy duro porque estarás muy solo y cometerás muchos errores que hay que digerir y aprender de ellos.
Hay que estar dispuesto a entregarte en cuerpo y alma pero la satisfacción de crear algo desde cero es enorme. Que no te frene el hecho de que te falte experiencia, estudia, fórmate en aquello por lo que crees y no olvides que también se aprende por el camino.
Y, por último, ¿qué WASACS te representaría?
¡Uy lo tengo claro! El saquito pequeño, el Mini Aude, en tono tabaco, me encanta. Los saquitos en general me encantan y el de WASACS me gusta mucho, me lo pongo cruzado o en bandolera. Me gusta mucho la piel, el olor, y sobre todo ver cómo ha ido evolucionando, cómo se ha ido amoldando a mí, a mi vida.
Olga, millones de gracias por este café tan rico en un sitio tan mágico, lleno de arte. Un placer verte, hablar contigo, nos llevamos muchos buenos consejos.
Enhorabuena por tu proyecto, a seguir cosechando éxitos y ¡nosotras que lo veamos!
A ti Cristina, cuando quieras nos volvemos a ver.
