PAULA BABIANO - BALBISIANA
Este mes nos hace especial ilusión nuestra sección pues hablamos con alguien a quien teníamos muchas ganas de conocer en persona. Alguien que irradia luz, sentido común y da paz escucharla. Alguien que un día, como todas las mujeres que por aquí pasan, decidió contra todo y contra todos perseguir un sueño.
Es una de las historias más bonitas que jamás hemos escuchado.
Hablamos de Paula Babiano de @Balbisiana.
No hace falta muchas presentaciones, Paula es Balbisiana, Balbisiana es esa merienda que te tomarías con tu abuela o con tus amigas del alma, como si estuvieras en el salón de tu casa. Cada detalle es digno de mención, desde las tazas, hasta las mesas pasando por las servilletas o la decoración. Hay algo en sus “postrerías” que da una sensación de sosiego, como de volver a casa.

Nos encontramos en su local más emblemático, Balbisiana de Velázquez, 55 en Madrid y son las 8.30 am.
Hola Paula, millones de gracias por recibirnos en tu casa, además tan pronto… Es todo tan especial, es cómo estar dentro de un libro de cuentos, de los de antes.
¡Gracias y bienvenida!, no te preocupes por la hora (risas) yo arranco siempre muy pronto. Y sí, creo que hemos conseguido una imagen fiel de lo que somos y queremos transmitir, cada detalle ha sido minuciosamente elegido para que el resultado sea lo que somos, elegancia, sencillez y naturalidad.

Paula, vamos a empezar por el principio, ¿qué te llevó a crear Balbisiana?
Pues una pura y verdadera inquietud. Siempre me ha atraído mucho este mundo, ya de pequeña con mi abuelo hacía repostería y me encantaba. Fui opositora y para descansar la mente y hacer algo manual, cocinaba magdalenas, bizcochos, galletas,… Más adelante cuando dejé la oposición y comencé a trabajar en un despacho de abogados seguí cocinando como hobby. Un día en una cena, llevé unas tartas y gustaron tanto que mis amigos me animaron a que lo desarrollara de manera más profesional. Así que me lancé. Empecé en mi casa, llevando una doble vida, por el día abogada y por la noche pastelera (risas). No dormía, sólo trabajaba sin parar, así aguanté tres meses. Nunca dudé que no fuera a salir.
¿De qué te diste cuenta?
Descubrí que este mundo era muy difícil, que emprender a escala era más complicado de lo que parecía y que el mundo de la restauración era todavía más complejo, obtener clientes, adaptarte a ellos, mantenerlos,… Además, tuve que contratar un obrador y con la facturación que tenía en ese momento, no llegaba. Alquilé mi casa para para poder pagarlo y mis amigos se volcaron conmigo. Fue más un año de supervivencia que de emprendimiento. Una pasión llevaba al final de sus consecuencias sin tener realmente un plan como tal.
¿La competencia te hizo reflexionar?
Salimos con una oferta diferente, nadie vendía tartas online. Si querías una, ibas a una pastelería, la comprabas y te la llevabas a casa. Así que había poca competencia en la que fijarnos. Sí que yo seguía desde siempre y me encantaba la pastelería francesa tipo Ladurée, Pierre Hermé,… y de manera local Mallorca, que ha estado presente toda la vida. Digamos que me he ido fijando en cosas de aquí de allá para incorporarlas a mi manera a Balbisiana, como el packaging, el logo, la decoración,… pero todo más como inspiración que como competencia en sí misma.

¿Cuándo creaste Balbisiana qué querías conseguir?
Yo creé la marca de postres que yo quería tomar. Con ingredientes naturales, caseros, que puedes encontrar con facilidad, muy como cocinarías con tu abuela, por ejemplo. Y así, con esta misma filosofía, se trabaja en todo, por eso utilizamos materiales muy naturales, añadimos color, minimalismo, elegancia y sencillez. Quería conseguir un mundo que me representase totalmente, y creo que lo he conseguido.
¿Alguien que te ayudó en esta aventura?
En mi caso la ayuda fue muy importante porque no tuve el respaldo inmediato de mi familia. Digamos tuve soporte en dos etapas diferentes. La primera, al comienzo, aquí mis amigas fueron clave. Me dejaron coche y casa. Coche para poder ir al obrador todos los días, y casa cuando alquilé la mía para poder pagar los gastos de mi empresa. Fue un acto de generosidad total, el apoyo fue fundamental y decisivo para que siguiera adelante con mi negocio, sin ellas no estaría aquí.
Y en una segunda etapa, Netmentora y Lanzadera fueron decisivas. Cada una en su área, Netmentora me ayudó en la estrategia de una manera clave, mi mentor no me pudo ayudar más, me dio claridad y apoyo para saber por dónde encaminar mis pasos. Y Lanzadera más a nivel de formación empresarial y networking, poniéndome en contacto con más emprendedores que se enfrentaban a retos similares a los míos.
¿Algún punto de inflexión en tu negocio?
Señalaría dos. Cada uno a su manera han supuesto un antes y un después en Balbisiana. El primero, sobrevivir a una pandemia. Fue una locura total, de pensar hasta aquí hemos llegado a ser una explosión de pedidos, donde Amazon no llegaba, nosotros sí. El equipo respondió de 10, nadie dudó en ayudar. Hubo momentos duros donde todos estaban con COVID y yo misma hacía todo, atender al teléfono, preparar pedidos,… El segundo, abrir la primera tienda. Otro reto enorme, pues era fundamental trasmitir la imagen de Balbisiana a la tienda física de una manera coherente y fiel. Aquí se englobaba todo, los uniformes, la decoración, la disposición,… miles de detalles a tener en cuenta y todo tenía que respirar el mismo aire, todo muy Balbisiana.
¿Cuál es el balance después de todos estos años? Casi 7 años en marzo…
Estoy muy contenta y feliz porque todo lo que esperaba lo he conseguido. No ha sido fácil, pero he logrado cumplir mi sueño. Tengo un equipo fantástico, vamos paso a paso disfrutando del camino sin arriesgar a lo loco, estudiando rentabilidades y mejorando lo que ya tenemos antes de embarcarnos en más aventuras. Me hubiera gustado estar un poco más formada en el área de gestión y dirección de equipos, pero me ha servido mucho mi intuición y sentido común para salir adelante. Así que el balance no puede ser mejor.

Seguro tienes miles de anécdotas o experiencias que te marcaron ¿Cuéntanos alguna?
Tengo miles (risas) pero siempre me acordaré con mucho cariño de una. Teníamos que entregar 500 Panetones para una acción de una marca y resulta que se realizaron, pero no se pusieron en las cajas correspondientes por un olvido. Casi me muero al ver todos esos Panetones que tenía que entregar de inmediato sin “encajar”. Llamé a mi madre, y entre ella y todas sus amigas vinieron y lo terminamos todo en una tarde. Así se pudieron entregar sin problemas. Todavía me acuerdo de todas ellas, entre ellas a mi madre, trabajando entre risas y bromas. Fue muy emotivo.
¿Cuál es el consejo que darías a alguien que no se atreve a lanzarse?
Pues dos cosas importantes. La primera, la PASIÓN, hay que tener más pasión por lo que se emprende que ganas de ganar dinero. La segunda, saber que emprender significa elegir, y esta elección implica una renuncia inmensa a algo. Esto hay que tenerlo claro y me hubiera encantado que me lo hubieran dicho a mí. Además, añadiría que hay que lanzarse, aunque no esté todo perfecto. Hay que aprender a convivir con diferentes grados de imperfección para poder avanzar.

Y, por último, ¿que WASACS te representaría?
Me encantan todos, son originales y diferentes. Me gusta mucho la piel, se ve auténtica y natural, como tiene que ser. Soy de bolso grande, para llevar desde el ordenador hasta un delantal, puedes encontrar millones de cosas en mi bolso (risas). Por eso creo que el Maxine sería mi ideal, pero reconozco que de estos ya tengo muchos, así que elegiría el modelo Aurelie. No tengo ninguno así, el color me encanta, me parece muy bonito y versátil. Me gusta que pueda llevarlo en bandolera o en la mano.
Paula, millones de gracias por este café tan rico en un marco tan espectacular, ha sido un placer hablar contigo y nos llevamos muchos buenos consejos. Enhorabuena por tu proyecto y a seguir cosechando éxitos.
A ti Cristina, ha sido un placer recibirte.

